Dedicado al hispano y a todos los amigos vascos que tengo.

Pues mi entrenamiento, constaba, en una gran parte de cuentos.
El cuento que os cuento ahora es mi preferido, el cuento he contado infinidad de veces, de fiesta con mis amigos, a mis niños del los scouts, a una persona que lo necesitaba,…
Y habla precisamente de eso, de la duda. No dudéis amigos.
El espadachín
Hace muchas lunas, en una ciudad del centro de Europa, vivía un espadachín. Se había dedicado a eso toda su vida. Era uno de los mejores (si no el mejor) duelista del condado. Tal vez de todo el reino.
Un físico espectacular, una mente limpia y pura, y una gran sonrisa, lo hacían diferenciarse del resto de normales.
Al día siguiente, como otro cualquiera, tenía un combate. Un combate como cualquiera que había realizado durante su carrera.
Aunque confiaba notablemente en sus habilidades y su técnica, jamás corría riesgos en lo que respecta a su profesión. Meticuloso hasta el último detalle, la noche anterior se acostó temprano.
Con las primeras luces del alba se despertó. Realizo unos ejercicios para hacer despertar sus músculos. Tomó un desayuno liviano. Se vistió con sumo cuidado, tal y como le había enseñado su maestro y partió temprano hacia su cita.
El lugar era un verde prado cercano a un río de aguas cristalinas. En esas mismas aguas refresco su rostro y realizo unos ejercicios técnicos y sus correspondientes calentamientos.
En breve llego al lugar su contrincante. Uno como otro cualquiera. Su mente se mantenía en calma total. Dispusieron las armas. Saludaron, y justo antes de comenzar, el mejor duelista de todo el condado y uno de los mejores del reino, dudo:
- ¿y si me cortaran la cabeza?
Al instante su cabeza fue rebanada y rodaba por el verde césped.
Espero que tengáis un buen fin de semana.