domingo, abril 15, 2012
Explicación divertida de por que España está donde está
viernes, marzo 30, 2012
necesito una botella de agua, ¡¡bien fría!!
miércoles, marzo 28, 2012
Arenita
Antes de nada, agradecer a mi amiga Saakis el recordarme que tengo un blog. A veces, casi se me olvida.
Un clásico de los institutos son los apodos, motes. Creo que si nunca te pusieron ninguno, es por que no se atrevieron ha hacerlo y debes dar miedo o simplemente no te enteraste. En cualquier caso es divertido conocer el propio origen de los apodos, pues no siempre es tan evidente como se piensa.
A mi mente me vienen rápidamente:
- El Panata (casi siempre va acompañado de un: “el …” supongo que es más macarrilla)
- El Galleta
- El Chino
- El Lito
- La Colero
- …
Y muchos más, y más divertidos.
Generalmente al principio molestan.
Pues bien, en mi instituto a un alumno mío le llaman “arenita”. El alumno se llama Ariel, de “Ariel la sirenita” ha evolucionado a “arenita” (para mi gusto, mucho más divertido). Lo que pasa que al alumno le hace perder tremendamente los papeles, y si le digo a la clase: “por favor… no le llaméis arenita”, parece que el alumno se quema más. No puede ni oír pronunciar la palabra: “arenita”.
martes, febrero 07, 2012
martes, enero 31, 2012
El honrado trabajador
Odio las despedidas. Si la formalidad me lo permitiese, me hiria de los sitios sin decir adios. No encuentro palabras y solo pienso en mancharme cuanto antes.
En este caso no es así. Ha sido mi abuelo el que se ha ido. Mi abuelo asturiano: güelito.
Desde pequeño tuve la imagen de un hombre inquebrantable. Creía que podrían venir todos los vientos del mundo que nunca lo tumbarian.
Como madrugaba para ir al prao a cortar la llerva, con su pequeño gorro y su gran guadaña, le pusimos el apodo del: “honrado trabajador”, a lo que él contestaba con una agradable sonrisa y su clásica levantada de cejas.

De joven era todo un don Juan. Por eso a mi abuela siempre le decimos que tubo muy buen ojo.

Me encanta recordarle, escanciando sidra:
O en su “oficina”, arreglado cualquier trastito, o fabricando instrumentos de madera para regalar a los demás. Ahora que no está, como me alegro de tener todos esos recuerdos suyos.

Pero lo mejor, es que siempre fue un hombre libre. Vivió tranquilo y feliz. Casado 63 años con mi abuela, aun recuerdo el beso de las bodas de oro, ambos felizmente vuelta a casarse.
Para mi, un ejemplo a seguir.
Así que guelu, allí donde estes, disfruta viendo a tu sportin de Gijón, resolviendo crucigramas, o cortando la llerva, que en esta vida, no pudiste ser más feliz.
Un cálido, enorme, y triste abrazo a mi guelu. Te quiero guelu.
